El jardín exterior, donde se serviría la comida, era igual de impresionante. Isabela había transformado el espacio en un lugar cálido y acogedor, ideal para una reunión familiar. Las mesas estaban cubiertas con manteles de lino blanco, decorados con bordados dorados que combinaban con los tonos de la sala principal. Cada mesa tenía un centro de mesa hecho con flores frescas y velas flotantes en pequeños recipientes de vidrio.
Isabela también había creado un rincón especial con cojines y alfombr