En el hospital, los médicos trabajaron rápidamente para estabilizarla. Isabela estaba consciente de que su vida pendía de un hilo, y el dolor era insoportable. “¿Qué va a pasar con mi bebé?” pensaba, sintiendo una mezcla de miedo y desesperación.
Rafael y su madre estaban en la sala de espera, preocupados, pero aún llenos de dudas sobre lo que había sucedido. “Esto es culpa de Isabela,” murmuró Clara, quien había llegado al hospital al enterarse de lo sucedido. “Ella nunca debió dejar que esto