—¡Génesis! ¿Qué pasa? —Leyla detuvo mis pasos; ni siquiera me di cuenta en el momento en que había pasado a su lado.
—¡Sácame de aquí, Leyla! ¡Por favor! —estaba al borde del llanto—. No hagas preguntas, solo llévame de aquí. —Mi amiga obedeció y me sacó de aquel hospital. Le pedí que me llevara a su apartamento.
—¡Génesis! ¿Qué es lo que sucede? No has dicho nada en el camino. —Llegamos al apartamento de mi amigo y, al entrar, lo único que hice fue ignorar su pregunta y lanzarme a sus brazos