Tomás estaba ahí parado, con una mirada extraña.
—Tienes prohibido entrar a este lugar y mucho menos a mi oficina —aunque tal vez no era mala idea que estuviera aquí; hoy estaba demasiado enojada y necesitaba sacar esta frustración contra alguien.
—No seas exagerada, solo vine de pasada y quería saludar a mi exnovia.
—¡Exacto! Exnovia, la hermana de tu amante, por si no te acordabas de ese detalle.
—¡Y no tienes idea de lo que me arrepiento! Tú no fuiste la única herida en todo esto.
—¡Lo q