—¿Génesis? ¿Eres Génesis Wood? —cuestionó; seguía muda de la impresión. Él no podía ser un simple maestro de música; tenía que hacer algo más para tener ese cuerpo en forma. Venía con una simple playera gris y jeans azules. Su piel bronceada resaltaba sus hermosos ojos celestes; podía perderme en su mirada y ahogarme en sus ojos.
— ¡Eh!… este… ¡Digo sí! ¡Sí soy Génesis! —Al fin mi cerebro había hecho conexión con mi boca. Se acercó, me saludó con un beso en la mejilla, dejó su guitarra a un la