Morgana
El avión aterrizó y Adam fue el primero en levantarse del asiento.
Tenía la energía de un chico de veinte años que no ha salido del país y que mira todo con la curiosidad de quien cree que el mundo le debe una aventura. Me ayudó con las maletas sin que se lo pidiera. Cargó las dos suyas y la mía sin quejarse. Le abrió la puerta del taxi a una mujer mayor que esperaba en la fila. Le sonrió al conductor con esa sonrisa torcida que era calcada de su padre.
La sonrisa de Ethan. En la cara d