Ashley
Todo empezó con un pacto y terminó con una verdad que me destrozó.
El beso con Deivyd me dejó en las nubes, en una felicidad inmensa, inexplicable. Ni siquiera pude pegar el ojo en toda la noche.
—Buenos días. —Deivyd llegó a casa, era domingo por lo que todos estábamos en casa, tomando el desayuno juntos.
Se presentó con un café para mi madre, un juguete para los gemelos y la excusa de que necesitaba hablar conmigo sobre “un asunto de la oficina”. Ethan ni lo cuestionó. Génesis me miró