Noha
Llamé al abogado a las siete de la mañana. Antes del café. Antes de la ducha. Antes de que mi cerebro pudiera inventar otra excusa para postergar lo que debí haber hecho hace semanas.
—Necesito un apartamento seguro para Claire —le dije sin preámbulos—. Amueblado, en una zona con vigilancia, con contrato a mi nombre. Lo pago yo. Tres meses por adelantado. Y lo necesito para esta semana.
El abogado, acostumbrado a mis llamadas a horas imprudentes, no preguntó por qué. Solo dijo que lo tendr