GÉNESIS
Fui a la sala de reuniones intentando respirar hondo. Todavía tenía la frase de mi padre retumbando en la cabeza: “Dafne tendrá oficina aquí.”
No era solo la sorpresa. Era lo que significaba. Dafne nunca había querido la empresa. Dafne siempre dijo que ese mundo era aburrido, de “viejos”, de “hombres feos con corbata”. Entonces… ¿por qué ahora?
Cuando entré, ahí estaba ella.
Sentada como si la sala le perteneciera, con una carpeta en la mesa y el celular en la mano. Levantó la mirada y