GÉNESIS
El desayuno se sentía extraño.
Mi madre estaba demasiado feliz. Mi padre estaba demasiado serio. Y Dafne… estaba demasiado tranquila. .Yo trataba de comer sin llamar la atención, pero era imposible. Mi madre no paraba de mirarme como si yo fuera un milagro.
—No puedo creerlo todavía —dijo Samantha, sonriendo—. ¡Voy a ser abuela de dos! Dos nietos… o dos nietas… ¡o uno y uno! Ay, Génesis, tenemos que ir de compras. Quiero comprarles ropa, cobijitas, todo.
Yo intenté sonreír.
—Mamá, todav