48. Rugido de Alerta
El rugido del dragón de Kairós rompió el silencio de la noche y resonó a lo largo del fuerte. El temor se apoderó de todos los presentes, extendiendo sus garras heladas en los corazones de lobos y humanos por igual. Aquel sonido fue un presagio ominoso, un recordatorio constante de la amenaza que se cernía sobre ellos.
El estremecedor rugido se filtró en cada rincón, despertando a los dormidos y llenando de inquietud a quienes ya estaban despiertos. En especial a Zuke, quien, desde su cama, sin