46. Destino en Suspenso
Hans, mientras tanto, permanecía en la puerta, sus emociones creciendo en intensidad. Podía escuchar fragmentos de la conversación entre Zuke y Arcelia, y cada palabra que llegaba a sus oídos incrementaba su desesperación. La mención de los "demonios rojos" lo llenaba de una angustia que apenas podía contener. Sabía que esas criaturas eran más que simples enemigos; eran seres despiadados, crueles, y su mera presencia representaba un peligro inminente para todos, especialmente para Zuke. Pero lo