41. Prueba de Lealtad
Karios había perdido uno de sus mejores guerreros de la carpa roja. Eihah, quien se encontraba en una celda especial por orden de su amo, sentía el mismo dolor que oprimía su alma, naba hasta el punto de dejarla sin aire.
—Merik... ¿Acaso tú estás muerto? No, eso es imposible —dijo consternada al saber que su hermano estaba sin vida.
—¡Guardias!... ¡Guardias! —gritó Eihah mientras esperaba que uno de los guerreros de su amo se apresurase en ir a verla.
—Llama a Karios... dile que deseo verlo. ¿