CAPITULO X
UNA NUEVA ESPERANZA
La flotilla enfilaba sus proas, cortando las frías aguas del océano Atlántico, con la esperanza de hallar un nuevo mundo, donde la paz y la armonía estuviesen regidas por la libertad de culto, y donde la vida fuese acorde a lo que Dios había decidido, que fuese para sus hijos en el mundo creado por Él para su deleite. Pero como si de un micromundo de tratase, la semilla de la discordia, habría de surgir, como hija de la envidia y el orgullo, que preceden a un ruid