Igual que en las noches anteriores, siempre soñaba con tener intimidad con Javier. Siempre soñaba con la forma en que mi cuerpo era tocado y recorrido por él sin piedad.
Abrí los ojos lentamente. Igual que de costumbre, sentía que todo aquello no era solo un sueño. Sentía como algo completamente real la forma en que Javier empezaba a tocarme, cómo aquellas manos fuertes comenzaban a recorrer cada curva de mi cuerpo.
Pero eso, evidentemente, era imposible. Considerando que la puerta de la habita