Solo pasé el tiempo encerrada en mi habitación, con la mente sumida en un torbellino de pensamientos.
Isabella Villarreal. Jamás imaginé que aquella mujer de mediana edad, a quien durante todo este tiempo había considerado como mi propia madre, en realidad no confiaba en mí en lo absoluto.
Me dejé caer, abatida, al borde de la cama. Ahora comprendía verdaderamente quién era yo en esta casa. Comparada con Adriana, yo no era nada. Adriana era la hija de una familia adinerada, cuya presencia sin d