Como ya me sentía completamente incómoda en este lugar, decidí simplemente marcharme. Sí, elegí volver a casa. Prefería mucho más dormir en mi propia habitación, pasar mi tiempo libre leyendo novelas, antes que seguir sufriendo sin cesar en esta villa.
Esa misma noche, empaqué de inmediato todas mis pertenencias en una maleta. Sin embargo, a mitad de camino cruzando el vestíbulo exterior en busca de la salida, mis pasos se vieron forzados a detenerse. Allí vi a Javier y a Adriana discutiendo ac