POV Camila—Ah, sí… así, más profundo, Javier. Quiero que sea más profundo… ah, Javier...¡Toc! ¡Toc! ¡Toc!El sonido de golpes fuertes en la puerta me despertó de golpe de mi sueño. Un sueño ardiente que, para mi desgracia, no dejaba de atormentar mis noches últimamente.Jadeaba, exhalando un largo suspiro tembloroso bajo la penumbra de la habitación a medio oscurecer. El sudor frío empapaba todo mi cuerpo, dejando una sensación pegajosa junto con una vertiginosa desorientación, porque aquel sueño se había sentido demasiado real. En mi sueño de hacía apenas un instante, Javier —mi hermano adoptivo— me había besado con tanta suavidad, intensidad y exigencia a la vez. El roce de aquella fantasía había sido tan vívido que dejó el deseo prendido en mi cuerpo.—Camila, ¿ya despertaste, hija? Dijeron que hoy es tu primer día de trabajo, ¿no?Al oír aquel llamado con tono de advertencia desde el otro lado de la puerta, me incorporé de golpe, sobresaltada. Maldición, ¡casi lo había olvidado!
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