No era un mapa de los "planos de contingencia" de Huni, no mostraba todo el alcance de la red del Visir, pero era un plan de acceso. Una ruta que Neferet, con su astucia y su conocimiento de los rincones de su confinamiento, había logrado trazar. La desesperación se disipó como la niebla ante el sol naciente, reemplazada por una oleada de adrenalina pura.
—Neferet… —susurró Hesy, la palabra cargada de asombro y gratitud.
Este no era un mapa de los secretos del Visir, sino de sus movimientos. La