Margret
El viento se agitó por todo el lugar, haciendo que las llamas se mecieran salvajemente.
Mi cuerpo volvió a arder y de la nada el frío empezó a golpearme como una tonelada de hielo.
—¡Ah! —El grito que salió de mi garganta no fue planeado. Podía hablar y... grite en dirección de Nicklass—: ¡No hagas nada estúpido!
El sonrió, pero su sonrisa se borró en el momento que su mirada se clavó en la mía. Pero él no me veía los ojos, él estaba viendo la llama azul que salía de mi pecho.
Vi como