Margret
—Soy consciente de todo lo que sucede —la voz de mi padre hablaba desde sus aposentos—, pero no puedo arrepentirme. No quiero hacerlo. Nuestro plan es lo mejor que se ha creado y no lo arruinaremos ahora. No lo arruinaras ahora.
El silencio invadió el lugar. Mi respiración era irregular. Busque a tientas en la oscuridad algo para apartar las telas de araña de mi cara, pero no veía nada así que me era imposible encontrarlo. Me rendí y volví a prestar atención cuando alguien carraspeo en