Margret
El llanto se atasco en mi pecho y sentí más dolor que antes, pero, también sentí más desprecio.
¿Qué había estado evitando? No lo sabía. En ese momento solo sabía una cosa.
Lo odiaba.
Él sonrió como si pudiera leer mi mente y caminó hasta quedar frente a mi, solo a unos centímetros. Sus alas se extendieron un poco en su espalda y mientras yo me embelesada por la vista el hurgaba en el bolsillo trasero de sus pantalones, sacando consigo un puñal negr
El aliento escapó de mis pulmones mie