Nicklass
Sentí como una corriente subía por mi columna vertebral y se extendía por cada músculo en mi cuerpo. Me puse recto, mirando al frente, esquivando su mirada.
—Nick, necesito que hablemos. —Su voz sonaba rasposa, así que volteé, fijando mi mirada en sus ojos. Fruncía mucho el ceño intentando contener las lágrimas. Margret casi nunca llora; nunca lo hace consciente—. Soy patética, lo siento.
Inclinó su cabeza y suspiro profundamente. Era raro para mi verla así. Normalmente —no me da vergü