José se marcha a su casa con una sonrisa en los labios, no puede creer su suerte, pensó que ella nunca se fijaría en un hombre humilde como él y más cuando lo ha visto en sus peores fachas, ella vale la pena, y cuando se va a costar sueña con un futuro con ella, incluso sueña con unos niños que tengan los ojos iguales a los de ella, de un precioso azul profundo.
Ya con tres meses de ese noviazgo la felicidad del amor noble rodea el sentimiento de Yulia y José, pero la envidia tratara de envesti