— Hoy es el gran día hija. — Me habla mi madre que ha ido a mi cuarto entusiasmada y colmada de alegría como yo misma.
— Si mamá, ¡estoy feliz, aunque un poquito nerviosa, gracias por apoyarme y hoy es una fecha que jamás olvidare, estoy segura y enamorada de ese buen hombre que aceptare como mi esposo, ya seré la señora de Arbeláez.
— Bueno hija ya te expliqué cómo es lo del matrimonio civil y luego por la iglesia, sin olvidar lo de la celebración en el club y lo de su intimidad, ya que eso es