Quédate a pasar la noche.
Punto de vista de Catalina
Sábado por la tarde
Alejandra se veía nerviosa cuando se acercó y tomó mi mano con suavidad.
—Ven conmigo —susurró, mirando a su alrededor.
Sin esperar una respuesta, me condujo hacia la terraza, donde el aire cálido de la tarde nos envolvió de inmediato.
El bullicio de la fiesta quedó atrás, sustituido por el suave susurro de las hojas y risas lejanas.
La miré, confundida.
—Alejandra, ¿qué pasa? —pregunté, intentando mantener la calma pese al nudo que empezaba a form