Mañana te vas a Mauricio.
Punto de vista de Catalina.
En cuanto Adrián salió del coche y vio dónde estábamos, lo noté. Se puso rígido, todo su cuerpo se tensó como si acabara de sentir una oleada de pánico.
Respiré hondo, sabiendo que no iba a ser fácil. Pero era importante, importante para él, para nosotros.
Di la vuelta al coche y me acerqué a él con el corazón latiéndome con fuerza.
Él no dijo nada, solo se quedó mirando el letrero con los ojos muy abiertos. Sabía lo que estaba pensando. Sabía que odiaba la