Lo que no se Nombra.
El apartamento de Elena siempre había tenido algo distinto al resto de los lugares donde Valentina se sentía obligada a sostener una postura.
No era más grande ni más elegante, tampoco estaba decorado con un gusto particularmente llamativo, pero tenía una cualidad difícil de describir: allí, las conversaciones no necesitaban estrategia.
Valentina llegó un domingo por la tarde con la excusa de llevar una botella de vino que habían prometido abrir juntas hacía semanas.
No era una visita improvisa