Luciano
Entro al pasillo y la veo.
Yo tenía razón. Ella aquí se ve como en casa. De la misma manera que las pinturas de Mamá.
Fiorella está tan absorta en su pintura que no me oye entrar.
Mi madre era igual. Se perdía en su trabajo. Había visto ejemplos del trabajo de Fiorella cuando fisgoneé a través de las cajas el otro día, pero verla crear algo en vivo es otra cosa.
Ella tiene un gran lienzo colocado en el caballete. En él ha pintado un mar tormentoso contra la oscuridad de la noche, y un ca