Tras vagar durante largas horas por las calles de la ciudad, sin rumbo fijo y perdida en mis pensamientos, me doy cuenta de que mis pasos me han llevado hasta el lugar en el que trabaja el hombre de mi vida. Me quedo mirando aquel lugar, aturdida y con el corazón retumbando a toda marcha debajo de mi pecho.
«Mira a donde has venido a parar, Rachel, tu corazón te ha traído directo a los brazos del hombre del que te has enamorado y el mismo que se burló de ti»
Fijo la mirada en la entrada de aqu