Dar un cambio de dirección en mi manera de acercarme a ella, ha resultado ser más beneficioso de lo que pensaba. Lo admito, soy un maldito miserable. Fingir ser un hombre diferente a lo que reamente soy, me está costando un mundo. Pero este sacrificio lo hago con un único propósito: llevarla a la cama y disfrutar de su cuerpo hasta que me harte de ella.
―¿A dónde me llevas?
Pregunta, una vez que me desvío de la avenida principal y tomo la ruta que conduce hacia la campiña. ¿Por qué demonios me