Le doy una profunda calada a mi cigarrillo, mientras permanezco tendido en la cama después de haberme follado a la puta que saqué del bar. Fue una noche carnal y violentad, pero a la luz de la alborada, notar que la mujer junto a mí era una copia barata de Rachel, hizo que el enojo y la ira se apoderaran de mí.
Giro mi cara y fijo la vista en el cuerpo inerte y frío de la prostituta.
―No debiste abrir la puta boca ―apago el cigarrillo hundiéndolo sobre la piel de su seno derecho y salgo de la