La observo tendida en la cama, después de hacerle el amor.
―¿Eres consciente de que el embarazo no me convierte en una mujer frágil?
Sonrío, mientras deslizo mis dedos por su espalda.
―No quise ser más rudo de lo normal, cariño ―se da la vuelta y me mira a los ojos con una intensidad que cala hasta la médula de mis huesos―. Temo poder lastimar a nuestro bebé.
Sonríe divertida.
―No creo que la vaya a pasar nada al bebé.
Me inclino para darle un beso en los labios.
―Me aseguraré de eso en cuanto h