Respiro profundo debido a lo nervioso que estoy. Miro el reloj nuevamente y me preocupo de que ella aún no haya aparecido. Me acomodo la corbata y remuevo el nudo, porque me cuesta respirar. ¿Por qué demonios tarda tanto? Pensé que esto sería rápido, que en menos de media hora tendría en mis manos el certificado que la acreditaría como la señora Reeves. Mía.
―Tranquilo, señor, aparecerá en cualquier momento ―me indica mi buen amigo, Alfred, que está parado a mi lado observando la estúpida manera