Fue una noche realmente mágica y agotadora. Lud iba en serio con su idea de querer embarazarme. Después de aquel sueño tan real que tuve con Massimo en el que estábamos casados e íbamos a tener un bebé, no he deseado otra cosa que ser madre. Pero no sé si estoy preparada para serlo. No debí ser tan impulsiva. Quizás debí considerarlo mejor.
―¿Te pasa algo, cariño?
Nuestras miradas coinciden a través del espejo. Niego con la cabeza.
―No, solo estoy un poco cansada.
Se acerca y besa mi cuello.
―Ta