Sentados, frente a frente, en el interior de la limusina, fusionamos nuestras miradas y nos observamos como si aquello se tratara de un duelo al estilo del viejo oeste. ¿Por qué se esconde detrás de esa máscara? ¿Por qué fingir ser otra? ¿Por qué seducirme cuando ni siquiera es necesario que lo haga? Soy suyo de todas las maneras posibles.
No ha dejado de recriminarme con sus preciosos ojos desde que nos vimos en el salón principal. Por más que intente esconderlo, es difícil que pueda disimular