Dos meses después
Después del ataque infructuoso en el que por poco muere Jacob, sigo buscando sin descanso al hombre detrás de todo esto. Siento que cada vez estoy más cerca, que le piso los talones.
―No tienes la culpa de esto, Lud, abandono mis pensamientos y lo miro a los ojos.
¿Qué no sienta culpa? Me salvó la vida y, a cambio, quedó postrado en esa m*****a silla.
―Gracias a ti estoy vivo.
Comento con pesar.
―Era mi deber hacerlo.
Bufo con incredulidad.
―¿Interponerte en la trayectoria de l