Pongo el seguro de la puerta para evitar interrupciones, porque tengo el presentimiento de que mi chica tiene algo especial preparado para mí. Un ramalazo de excitación recorre todo mi cuerpo y tensa por completo cada parte de mi miembro. Camino hasta el lavabo, recuesto mi culo contra la encimera del lavamanos y, con gran impaciencia y emoción, espero su llamada. Me siento como un jovencito cachondo en la víspera de su primera experiencia sexual. ¿Qué se traerá entre manos?
Estoy a punto de dej