Encontrar juntos a Raymond Ward y a mi viejo amigo Andrés Romano, era lo último que habría esperado. Hace más de tres años que él desapareció sin dar ninguna explicación ni dejar rastro de su paradero. Estoy tan sorprendido que me quedo allí parado sin ningún tipo de reacción. Estaba conmocionado por la aparición del padre de Rachel, pero la inesperada presencia de mi viejo amigo supera mis expectativas.
―Señor Reeves, es un gusto conocerlo.
Salgo de mi aturdimiento y le tiendo la mano al padre