Estoy a punto de cavar una zanja debajo de mis pies de las tantas veces que he recorrido el mismo trayecto desde que entré a mi oficina.
―Estuve inconsciente tres putas semanas, Antonio ―despotrico con enojo―. ¡Ese maldito anda suelto y la está buscando! ―tiro de mis cabellos con desesperación―. Tenemos que encontrarlo, de lo contrario, Rachel no estará segura en este país.
No puedo creer que algo como esto esté ocurriendo. No puedo permitir que la historia se repita.
―Esto nos tomará más tiempo