Despierto agitado, con la respiración acelerada y el corazón martillando contra mi esternón. Hundo los dedos de la mano en mi cabeza y palpo la extensa cicatriz que cubre la mitad mi cuero cabelludo. No tengo ninguna idea de cómo llegó allí. Estaría de más decir que recuerdo una m*****a cosa de nada.
―¿Otra pesadilla?
Respondo a su pregunta con un asentimiento. Me incorporo y me siento al borde del mueble en el que me quedé dormido por breves minutos después de una larga noche de insomnio. He in