Ese era el Rafael médico, no saben la razón por la cual estoy así, debe pensar que es por mi enfermedad.
—Cariño respira, de lo contrario no podrás tomar agua. ¿Tienes ganas de vomitar?
Negué, la rabia no deja vomitar, ya lo había comprobado. Cuando estuve más calmada pude hablar.
—Les juro, si Ricky no viene al cumpleaños de la niña, ustedes me encierran o se van con una ambulancia a socorrerlo, porque lo voy a dejar como papilla de berenjena. Lástima que ya no estoy tan gorda para que fuera m