Mundo ficciónIniciar sesiónAmor… Amistad… Miedo… Deseo… Soy Catalina Suárez, una gordita muy peculiar, con una enfermedad que no tiene cura y esa información es su mayor secreto. Se enamora del chico popular y con el cual construyó una amistad inquebrantable. Dylan Miller, un prodigio de la música y quien se enamora de su amiga, pero no lo reconoce hasta que estuvo a punto de perderla de por vida. Un joven lleno de conflictos que encuentra en la familia de su mejor amiga, su salvación. Dos corazones que nacieron para ser uno. Una amistad que nos enseña el verdadero significado de una relación con derechos. Sin embargo, ¿Qué pasaría si para mantenerla con vida debe convertirse en el ser más odiado?
Leer másCargaba a mi bebé de cinco meses, fue un varón mi primer hijo y lo llamamos Dylan. Dylan Robinson Taylor, hoy nos reunimos en la casa de mis padres para ver la entrevista que le harán a Betty. Megan y Ricky se fueron a acompañarla a Estados Unidos. El último libro; Solo nosotros. Fue lanzado hace seis meses y se convirtió en el libro más vendido en su género. De hecho, toda la trilogía fue un éxito. Todo continuó como si ellos siguieran a nuestro lado. Una vez al mes mi mamá hacia un compartir en el oasis y se había vuelto una obligación de nuestra parte asistir. Mis sobrinos una vez al día se sentaban en la banca, se quedaron a vivir en su casa con las dos abuelas. De mi parte, cada vez que tenía algún desasosiego llegaba a La Arbolada, me sentaba en la banca y me calmaba; los árboles estaban creciendo, parece que iban torcidos, cuando terminen de crecer estarán mezclados uno con el otro. Mamá dijo que hasta en eso se buscaban. No se podía puedo negar ese sentimiento de paz que bri
Había situaciones de las cuales tú no comprendes, existían dolores los cuales no deberían ser experimentados. Y algo más extraño aún, no sé qué tenía esta tierra, pero en efecto era mágica o encerraba algún misterio. Dylan tenía la mirada perdida, sus hijos lo abrazaban, él estiró la mano al vacío.—Papá, ¿qué tienes?—Mi Bodoque murió.Aún no lo habían confirmado, mi corazón se oprimió al verlo a él. Parecía que estuviera viendo a alguien, su mirada iba en dirección al camino del oasis.» Tú saltas… yo salto Bodoque…Los gritos de Hadassa, se unieron a los gritos de José Luis y mi padre. Ricky llegó a socorrer a Dylan quien parecía tener un ataque al corazón, los gritos eran un eco constante de todas las personas presentes en la finca. Lucas llegó corriendo, comenzó a darle reanimación y respiración boca a boca.El tiempo se detuvo, un extraño viento ingresó a la casa, no era frío, al contrario, era cálido, tal vez sea yo la loca, pero juro que escuché la risa feliz de Catalina, esa
Dylan estaba desesperado, ya no quería provocarle un sufrimiento más.—Dylan. Betty inmortalizó nuestra historia y mi existencia, porque así debía ser. Fui el instrumento del Creador para que a muchas personas cuando leyeran el libro comprendieran la simpleza de la vida. Verán en mí, que no importa tu físico, si tienes una condición o enfermedad siempre debes tratar de encontrar a la persona ideal y destinada para ti.» Al hacerlo sabrás que no importa nada, los complejos se encuentran en la mente. Por eso debes formarte con principios y valores como mi padre Luis hizo conmigo. Todo tiene un punto de vista diferente, la sociedad te puede derrotar con la superficialidad.» Depende de quién eres, de tus fortalezas, valores y nobleza. Tú eres quien permite si el obstáculo te consume o le haces frente. Jamás esperé nada de nadie, me enseñaron a dar y la vida a pesar de las dificultades me retribuyó contigo, con mis hijos, con mi familia y amigos.—No me gusta la conversación, Catalina.—B
Mi Monito llegó en la mañana con mis tesoros y los abracé por un buen rato. Los llené de besos.—Lo bueno de estar con el estómago podrido es que ustedes ahora pasarán como garrapatica.—¡Mamiiiii! —Le sonreí al llamado de atención de mi hija—. ¡No juegues con eso!—Mi amor.Dylan me miraba y sonreía, no hemos hablado desde su llegada. En estos tres días que pasaron por fuera la familia no me dejó sola. La señora María y mi abuela se vinieron a vivir a la casa, ya se veían achacaditas por la edad.Por eso arreglé las dos habitaciones en la planta baja. Pero… ¿Quién le dice a la abuela Rochi que no podía venir a cuidarme y hacerme unos caldos saludables para mejorarme? Ese era su modo de sentirse útil para ayudarme en lo que padezco.» Hadassa, Rayan; siempre les he dicho que la vida es bella si se ven con los ojos de la inteligencia. Y si aplico ese lema de mi vida en esta situación. Debo partir de un hecho seguro. Y me voy a morir.Mi hija se aferró más al cuerpo y dolió un poco cuan





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