La sensación era hermosa. El saber que no estábamos solas y el que ese par de hombres estuvieran viéndonos y ofreciendo su apoyo a mí me llenó de alegría.
—Apoyo al doctor. —dijo Dylan—. Con nuestra ayuda se enfrentan con más seguridad al mundo.
Nosotras nos miramos, detrás estaban mis abuelos, Betty y Cadie al lado de ellos. Mi mamá me besó la frente. Miró al doctor y con la mirada le dio las gracias. A las cinco de la tarde regresamos a la casa con varias personas. Paola llegó corriendo, me a