Los toques en la puerta de mi cuarto me despertaron, miré el reloj y eran las cinco de la mañana, salí de la cama, al abrir la puerta era Dylan en bermuda deportiva.
—Bodoque, ¿no estás lista?
—Estoy de vacaciones. —No iba a correr ahora.
—Eso no importa, Cata. —Se acercó a besarme, me alejé.
—No he lavado mis dientes.
—No seas tonta. —volvió a besarme—. En diez minutos, te espero en la cocina.
—No me simpatizas.
Ingresé al baño, hice todas mis necesidades matutinas, después de estar lista bajé.