Me estaba mirando como con ganas de contarme algo. Suspiró y me sonrió.
—Ricky… No mejor olvídalo.
—Buenos días.
Llegó Cata con voz tímida, al mirarla, ella enfocaba a su amiga, luego vio mi mano y sonrió al ver que tenía su regalo puesto.
—Los dejo, voy a desayunar.
—Ahora te alcanzo. —cuando nos dejaron solos acuné su cara para besarla.
—Ahora si son buenos días. —escuché el claxon del carro de Lucas, voy a ponerla más roja, me le acerqué al oído—. Señorita Suárez, ahora con más urgencia, nec