Otra vez, otra vez existía el riesgo de perderla. ¿Hasta cuándo? Tenía ganas de mandar todo a la mierda, aunque era algo especulativo y se esperaban los exámenes, para ver si era cierta la posible teoría. Quería correr y que al detenerme todo sea como yo lo quiero, tengo ganas de llorar y gritarle al cielo que al menos me dé un respiro, me encontraba tan y alegre hasta que Rafa me confesó su temor, su palabra casi siempre termina en una sentencia verídica.
—Dylan, cálmate, aún no ha pasado. —