Papá me miraba con esos ojos llenos de sabiduría.
—Tampoco la descuides en el tema íntimo, y con esto no me refiero al coito, sino a desvelarte siempre por hacerla sonreír, por mirarla con deseo, así su cuerpo no sea el mismo con el que iniciaron la relación. Si haces sentir a una mujer como una reina, créeme hijo, siempre serás el rey.
—Gracias, de nuevo papá. —Lo abracé, ese era mi viejo.
—Papi. —llegó Cadie—. ¡Abueloooo! —Mi hija corrió a sus brazos—. La abuela Rochi te manda a decir que baj