Me dirigí al quirófano, antes de ingresar una de las auxiliares llegó corriendo y me entregó el uniforme.
—Doctor Robinson, Juana le envía.
—Gracias.
En las duchas previas al quirófano ingresé y de rapidez me bañé, no puedo contaminar o poner en riesgo más la salud de mi otra niña. Me miré al espejo, debía ser fuerte, era el pilar fuerte de la familia, yo me apoyo en don Henrry, pero Samanta, Cata y Betty se apoyan en mí.
Soy un doctor y ellas, unas pacientes. Salí, Juana, me entregó los implem