—Sí, Dylan, ese es el corazón de tu bebé. —Ya eran las tres de la tarde, no he almorzado. Sonó mi celular—. Hola, Lucas…
—¡Rafa!
No sé por qué sentí que no eran buenas noticias. No, no, no, otra tragedia no.
—Muchacho, ¿qué pasa? —Dylan llegó a mi lado.
—¡Ayúdame a salir de acá! Una serpiente mordió a Cecilia, ya le puse el antídoto, pero su pierna se le está gangrenando.
¿Qué carajos estaba pasando? Dios ya no me mandes más garrotazos, por favor. Dame una espera.
—¿Cecilia está contigo? —¿A qu